mi primer beso
Enero 26, 2009
Él tenía mi misma altura, aunque en verdad no recuerdo ese detalle. Tampoco recuerdo su edad, ni su cumpleaños, a pesar de que tengo muy buena memoria. Al colegio siempre llevaba una chaqueta de BlueJean azul que dentro tenía un estampado de autos de carreras, me parecía una chaqueta cool. Tenía ojos pequeños, cabello marrón, cachetesd inflados, le faltaban algunos dientes, pero me gustaba, así de simple.
Una mañana, a toda la clase nos llevaron al salón de audiovisuales para ver una película. Recuerdo que pusieron a los Simpsons. Yo estaba sentada al final del aula, miraba la película, cuando de repente siento que alguien me patea el asiento. Volteo y era él.. el chico que me gustaba. Se sentó a mi lado, conversamos un poco (alguna tontería de niños) y finalmente me abrazó, sentí que me derretía, que el frío del aire acondicionado se había esfumado, que la película y el resto de la clase habían desaparecido. Él me seguía abrazando,y ambos nos abrigamos abajo de aquellos autitos de carrera, quedando completamente a oscuras nuestros rostros. De pronto, sentí un beso, mientras observaba a un niño de la clase viendonos mientras se reía con euforia. Gabriel y yo decidimos irnos a otras sillas, y allí continuamos la extraña aventura de besar. Besos demasiado apasionados para niños de cinco años, diría yo. Después de la película regresamos al aula normal, donde continuamos con la pasión inocente, debajo de un banco. Pero el día se esfumó y más nunca volvimos a acercarnos.
infancia vs. adultez (I)
Octubre 25, 2008
Es una pantalla dividida en dos.
Del lado izquierdo: una pequeña niña de siete años, rubia, con el cabello corto, delgada. Se encuentra en “la hora del recreo” del colegio donde estudia, conocido como “primer recreo” (dura 30 min, el segundo recreo dura solo 15 min). Está sentada en una columna escondida al final del patio. Está leyendo un cuento llamado “El Patito Feo”. De reojo mira cómo sus compañeros de clases desayunan en grupos y juegan a la ere. Una extraña sensación se apodera de ella: quiere desayunar con alguien, quiere jugar a la ere. Pero algo se lo impide, no sabe qué es. Nadie la invita. Se siente sola. Sigue leyendo “El Patito Feo”, esperando con ansias que el recreo termine de una vez por todas.
Del lado derecho: una joven de 17 años, rubia, con el cabello largo, delgada. Se encuentra en el salón 104 de la universidad donde estudia, espera la clase de Física, pero el profesor no ha llegado. Está sentada en el último mesón del salón, en la esquina. Está leyendo una novela llamada “La Tregua”. De reojo mira cómo sus nuevos compañeros de clases están sentados alrededor de un solo mesón mientras juegan a las cartas y hablan de sí mismos. Una extraña sensación se apodera de ella: quiere sentirse cómoda, quiere jugar a las cartas. Pero algo se lo impide, no sabe qué es. Nadie la invita. Se siente sola. Sigue leyendo “La Tregua”, esperando con ansias que el profesor llegue de una vez por todas.
espionaje
Septiembre 13, 2008
Cuando era pequeña tenía la extraña sensación de que mis padres me vigilaban en todo momento. Por lo menos eso sentí en alguna temporada, no recuerdo si fue durante mucho tiempo, pero a veces me vienen flashbacks y me río de ese pensamiento. Mis padres siempre me decían que no tomara agua directamente del pote en la nevera.. cuando me quedaba sola lo hacía pero sentía un miedo extraño, a veces veía una microcámara volando a mi lado, vigilándome, y yo pensaba “lo siento papá, lo siento mamá, pero me gusta tomar agua directamente del pote”, y tomaba agua de manera directa, sin arrepentimientos. La cámara era gris, pequeña, tenía alas, me perseguía por toda la casa, creo que algo tenía que ver con aquella comiquita que tanto veía.. “los supersónicos”… Un niño a veces puede ser tan imaginativo que da miedo.
Mi tía uno de éstos días hizo una reflexión debido a las extrañas acciones impulsivas de mi niñez, dijo “¿qué sentirías cuando hacías ese tipo de cosas?”. Yo recuerdo lo que sentía en aquellos momentos, me sentía viva, era una emoción pura y honesta, la disfrutaba, me sentía simplemente bien. Pero me quedé callada y luego de un minuto con su vista fija le dije “no recuerdo, supongo que era alguna sensación interesante”. A veces pienso que tan poca empatía con los demás me impulsaba a cometer actos ilógicos, inocentes pero extraños. Podría recordar mil y un veces todo lo que hice, todo eso que yo solo veía como emocionante, y en éste momento, son los recuerdos que más me gustan y las sensaciones a veces vuelven a mí tal cual como las sentí hace tanto tiempo. Creo que le suelen llamar “nostalgia” a este tipo de reflexiones que mezclan recuerdos pasados con cierta alegría que ya es ajena, ¿no?
alguna vez tuve catorce años
Agosto 7, 2008
Alguna vez tuve 14 años y escribí esto:
La desesperación de sentir que vivo sin sentido, de saber que vivo sin razón, de sentir que no siento, de sentir que existo viviendo pero sin vivir. Estoy rodeada de tanta gente, quién sabe por qué rayos están aquí, cada día aparece alguien, me saluda y yo me quedo extrañada preguntandome qué quiere y qué hace aquí. Todos los días deseo salir de esre encierro que me harta, oigo los gritos desesperanzados que me hunden, sintiendo nada, huyendo de algo, librándome de algo, siendo, existiendo, siendo algo que no me gusta, harta del mundo, harta de las palabras dichas, harta de las risas, de las voces, de no sentir o sentir.
Silenciosas voces contradcitorias dentro de mí.
Cosquilleos intensos que me carcomen mientras camino.
Preocupaciones hipócritas, voces de mierda.
Comete tu verso, tragate tu voz, come tu todo, yo no quiero nada si no me darás nada, nada querré, nada aceptaré, todo lo odiaré, todo lo escupiré, todo lo rechazaré y tú comerás de ésto, de los desperdicios del mundo; me asquea tu mente, me asquean tus compromisos que me hacen pensar para luego negar, que me hacen ser para luego caer, y así pasa con todo, con los gestos, con la indiferencia y así se me va formando la vida, aturdiendome.
Me aburre estar aquí, sentada, viendo como nada pasa a formar parte de nada, viendo como los minutos y los segundos transcurren lentamente, como si nada, mientras secuestran un par de pensamientos torturados y mentirosos que me invaden. Veo que no hay razones ni excusas. Siento que existo sin vivir, que todo es rutina y engaño, que cada día que pasa y vuelve es igual al de ayer. Cada día es malditamente rutinario, nada cambia. O todo cambia, menos yo. Estoy atrapada aquí. Inmóvil.
Pierdo mi absurdo tiempo pensando en la locura humana, dedico momentos individualistas a un par de personas que no sé si piensen en mí cómo pienso en ellas (lo más probable es que no lo hagan). Me pierdo en mi asqueroso ego, en ésta agonía eterna de vivir sin vivir, y me refugio en esta inagotable y pertubadora ansiedad que me invade, que me consume.
sub-real
Julio 30, 2008
Nueva, pero vieja, terminología.
“¿Cómo saber que lo conocido como realidad no es algo que todos imaginamos al mismo tiempo? ¿cómo saber que no es un sueño? ¿cómo saber que no estamos dormidos? ¿nunca has tenido un sueño que consideras real, que lo sientes tan real que te decepcionas al despertar? ¿dónde se separan ambos significados? ¿real o no real? ¿sueño o no sueño?”
Migraña Mística
Julio 13, 2008
¿Qué sería yo sin migrañas?
El manifiesto de mis migrañas es bastante simple: se me nubla la vista, siento que no soy yo la que está en mi cuerpo, intolerancia hacia sonidos y luces, todo deja de tener sentido, siento mareos, naúseas, mis ojos están desorbitados, y en extrañas ocasiones alucino con sombras que no están. Solo deseo estar en un espacio vacío, sin materia, sin sonidos, sin luces… un lugar donde solo esté yo y mi mente, sin molestias, con extrema tranquilidad. Siempre describo el dolor como un martillo que golpea fuertemente al cerebro. Como un taladro penetrando cada parte de mi cráneo sin pedirme permiso.
Cuando era más pequeña no sabía cómo lidiar con ese dolor punzante en un solo lado de mi cerebro que me prohibía ver luces y oír sonidos de cualquier tipo, que me producían rabia e impotencia y sobretodo naúseas. Recuerdo tener ocho años, estar acostada en mi cama, las luces apagadas, la puerta cerrada, la compresa fría en la frente y pateando con todas mis fuerzas la pared pegada a mi cama por el dolor que sentía, y así fue durante mucho tiempo. Pero con el pasar de los años he aprendido a soportarla, a respetarla. Hasta aprendí a quererla un poco.
El Frito Endeble
Julio 6, 2008
Siempre ha tenido algún significado muy directo en mi vida. Recuerdo que la primera vez que lo vi me pareció repulsivo y realmente idiota. Ese primer día jugamos ludo. Su voz siempre fue mas grave que la del resto de los jóvenes que lo rodeaban, era sumamente grotesco, era como un adulto encerrado en el cuerpo de un niño lampiño y tonto. Era arrogante, amargado, serio y tenía un poco de suicida, se refugiaba en los libros para evitar lidiar con el resto de su especie. Nunca lo soporte, hasta que hicimos un viaje donde las bromas, la nostalgia y el aburrimiento empezaron a formar parte de ambos y logramos compaginar nuestras vidas. Era un poco razonable que empezáramos a agradarnos, teníamos bastantes cosas en común… solo que el era mi parte objetiva y yo era su parte ilógica. Su soberbia personalidad empezó a transformarse en una característica poco común entre los humanos y bastante aceptable para mis gustos.
El cerebro que se desbordaba de sus orejas y de su cabello era particularmente interesante, sobretodo cuando sus ojos decían más de lo que uno pensaba o esperaba. La magia de aparecer regalos en sus manos, las risas incontrolables que saltaban en las bibliotecas de filmes, los dientes extraños que casi nunca se asomaban en su rostro, las largas caminatas arrastrando mis pies y las medias de colores que nos hacían crear personalidades paralelas eran capítulos absurdos y encantadores de lo que fue (y de lo que aun es) nuestra historia como uno y uno.
hola, vengo a espiarte
Junio 23, 2008
Cuando era pequeña me costaba mucho socializar en el colegio, me sentía triste por eso. Recuerdo que cuando me quedaba sola en casa lloraba con mi perrita Donna, a veces creía que ella comprendía cuán profundo me dolía eso de no cuadrar con la personalidad de nadie o que no me invitaran a jugar a la ere.. ella ponía una mirada serena y se le aguaban los ojos (probablemente eso ocurría porque se dormía mientras yo le hablaba casi susurrando sobre mis problemas con voz de niña de 7 años).
Tiempo después comprendí que “nací para ser ésto que soy, y si nadie me invita a jugar la ere es porque soy más madura que ellos” u_u
A los 8 años tuve un accidente en mi casa y mientras daba vueltas en el pasillo como las hélices de un helicóptero uno de mis motores falló y me clavé una bisagra en la cabeza. Recuerdo la sangre y mi brillante observación frente al espejo del ascensor cuando dije “wow, parece un volcán, qué divertido!” y mi mamá llorando desesperada me vió con odio xD
El punto es que un domingo mi hermana me dijo ella lo niega (dice que lo soñé) “esa herida no te la hiciste aquí, es una cicatriz por el chip que los extraterrestres te pusieron cuando te dejaron en este planeta” O_O yo me sorprendí y dije “no, claro que no, yo recuerdo el momento” y ella me dejó una reflexión “ah sí, ¿y si ellos te hicieron creer que eso fue lo que pasó?” y sí, reflexioné mucho sobre eso. Ahora que lo pienso, nada de eso parecen palabras de mi hermana, ella es muy seria. Creo que fue un sueño. Un sueño revelador =o
El punto es que muchas veces he creído que estoy condicionada a esta personalidad tan retraída, fría, inteligente, insoportable, aburrida, observadora porque soy un experimento extraterrestre. Quizás sí me pusieron recuerdos falsas, quizás sí tengo un chip en mi cerebro. Quizás soy un extraterrestre con camuflaje humano. Quizás soy una espía O_O..
Sería hermoso enterarme que eso es verdad, obtendría todas las respuestas de ésto que llamo existencia, entendería por fin qué rayos hago en éste planeta si siento que no pertenezco a él.
Si los extraterrestres nunca me confirman esa teoría entonces me quedaré con la psicología: hola, soy esquizoide y soy rara.
Pero eso es aburrido, prefiero la versión alien =))
no existir
Mayo 27, 2008
Hace unos días me quite mi traje de persona invisible, también deje de tomar la formula para ser invisible cuando no tuviese el traje, y deje de usar las lociones para ser invisible. La invisibilidad, en mi, ya dejo de tener sentido.
A pesar de ser una persona solitaria, me desespere de estar sola, porque no es lo mismo estar solo que ser solitario. Eso quedo claro hace bastante tiempo, cuando empecé a adentrarme en la adultez.
Fue interesante deshacerme de todo y continuar con mi vida normal. El primer día de la desaparición de la invisibilidad todos me empezaron a notar. Nunca antes me habían notado (hablo de aquellos tiempos donde el traje de invisibilidad no estaba en mis manos aun). La sensación que sentí es difícil de explicar, realmente me sentí perturbada a la pregunta “donde estabas que no te había visto?”, es bastante aburrido explicarle a mentes normales que me compre un traje de invisibilidad (normalmente piensan que estas loco).
Es verdad, hace tiempo que no me veían. Es verdad, no caminaba por esos pasillos desde hace bastante, y si, es verdad también que los dibujos de mis exámenes de calculo son muy bonitos. Todo es verdad, y todo lo notan después de meses de ausencia.
Claro, no niego que todo esto de la invisibilidad tuvo partes buenas. Aprendí a entretenerme estando sola, me di cuenta que tengo habilidades extraordinarias: no hacer ruido, trepar árboles y espantar fantasmas. Nada de eso lo hubiese sabido sin estos meses de desaparición visual.
Ahora, tengo que volver a ser como era, un punto en un pupitre, una raya en el cruce de peatones, una araña en aquellos pasillos… Pero valió la pena, y admiro con sinceridad a aquellas personas que no necesitan ser invisibles para ser del todo felices.
Y bueno, admito que todos los implementos para ser invisible los guarde bien guardados en mi placard, para alguna otra época donde quiera simular que no estoy.