algo del azar

Mayo 16, 2009

A veces me alejo de mi vida, me pongo algún traje invisible (otras veces es espacial) y me quedó observándola, ajena, alejada, invisible (o flotando, cuando uso el traje espacial).  Me pongo a pensar en qué hay de malo en ella. Porque obviamente hay algo que me incomoda terriblemente de ser su dueña y responsable. Ese algo no es sobre valores, o sobre moral, o sobre alegría, o sobre inocencia. Ese algo se refleja directamente en la socialización humana. En qué tan anormal me siento con la normalidad. En ser una hormiga en el mundo de saltamontes, o al revés, un saltamonte en el mundo de hormigas. Algo no está bien, y no viene de mí, o tal vez sí, pero me afecta lo externo, no lo interno. Hay algo que me frena la felicidad y la forma instantánea que tengo de alegrarme a veces. 

Me siento fuera de lugar. LLena de banalidades estúpidas, o de cuentos poco interesantes, con desganas y berrinches, así me siento. Pero yo estoy bien, por dentro, no hay nada realmente malo. O quizá sí. No lo sé. Pero me siento ajena, a ese mundo de personitas reunidas e indiferentes, pero esa indiferencia disfrazada yo no la entiendo. Me siento poco comprendida a todo, me siento juzgada, abandonada y perdida. A veces comparto eso con algunas personas, siempre me dicen que no soy la única que se siente así. Pero en verdad pienso que en mí hay algo realmente diferente y extraño. Como si fuese invisible por dentro, eso. Físicamente existo, la gente me nota, mira mis zapatos rojos y mi reloj de manovitch, pero internamente me vuelvo invisible, me refugio. Eso invisible está allí, es un mundo interno lleno de imaginación, sueños, ideales, sentimientos, felicidad, hermosura, pero nadie lo nota. Para las personas soy fría, soy distante, soy antipática, soy extraña. 

Me cuesta mucho lidiar con esto de no pertenecer, en algunos momentos más que en otros, claro. Me da por épocas, y son épocas temibles. Quiero sonreir, y sentir todos los días que el mundo es bonito y que las injusticias que vive y vivimos hay que destruirlas, luchando individualmente por la igualdad y la felicidad. A veces soy un poco hippie. A veces también creo que mi mundo individual tiene dos caras: la cara que doy a los extraños y la cara que doy a los humanos por los que siento un afecto inmenso. 

Me gusta el mundo que tengo cuando estoy con las personas a las que le tengo afecto.  Es un mundo equilibrado. A veces pienso, y me gusta mucho que me defiendan en el mundo de los extraños. Una amiga, cuando algun extraño amigo suyo dice que soy demasiado distante, demasiado fría o demasiado callada, ella solo dice: ella es así, es callada, y muy inteligente, dejala ser. Otra amiga me defiende diciendo “ella es super rara, pero hermosa, es mi amiga diferente y graciosa”, otro amigo solo sigue la corriente a los extraños en modo de broma hacia mi, pero al final me dice “tú sabes que para mí eres pèrfecta”. Y siempre hay esos gestos, esos gestos que equilibran la balanza, y lo malo no parece tan malo. Igual sucede con mi familia. Todos están conscientes que soy un poco dificil, un poco cerrada, un poco incoherente a veces, pero me aceptan, y es bueno sentirse aceptado. Por eso, creo que lo he  mencionado demasiadas veces en este lugar, agradezco mucho tener toda esta gente hermosa a mi alrededor. Aunque a veces me alejo, aunque a veces me encierro y los dejo a un lado, están allí.

He notado que muchos de los extraños que me ponen etiquetas, que se burlan, que desprecian la diferencia.. no tienen esta clase de gente cerca, ni lejos.  Así que es ahí cuando los miro con lástima, y termino ignorando todos sus gestos y ridiculeces. Todo su mundo común, barato, simple. Ya ni me tomo el tiempo en preocuparme por ser diferente, estoy lidiando con esto, y es un proceso de adaptación. En mi caso, prefiero adaptarme a mí misma (cosa que día a día intento lograr), antes que adaptarme al mundo de la gente frívola, común, vacía y.. tonta. 

Fin

Carta para nadie

Marzo 24, 2009

 

Mientras bajaba las escaleras observé el paisaje. No pude evitar imaginarnos sentados al pie de la colina, observando el mismo paisaje con algún vino y abrazados. Luego pensé que era estúpido imaginarnos así, si nunca hemos estado así. Luego nos pensé más realistas: sentados uno al lado del otro, hablando sobre el surrealismo y contando anécdotas que a nadie le importan. Quizá algún día me motive a besarte. Eso también lo pensé. Pero bien sabes que respeto tu afán de solo quererme como alguien de tu planeta, más no de tu alma. Y lo comprendo, también lo aprecio, porque sé que no consideras a casi nadie de tu planeta. A veces pienso que sería bonito que existiera alguien como tú. No hago referencia a tu sentido del humor, ni a tu físico, ni a tus conversaciones, ni a tu manía de morder. No quiero que tenga nada de eso, mucho menos tu personalidad (porque sé que realmente no existe nadie así). Alguien como tú, pero que no seas tú. No es que tengas algo malo, al contrario, solo eres perfección. O ni tanto, solo exagero porque como bien sabes, estoy enamorada de ti. Ojalá existiera alguien como tú, pero que cuando baje alguna escaleras desde donde se ve un lindo paisaje pensara en mí, con algunas copas de vino y abrazos.  Ojalá existiera alguien como tú, pero no tú,  que me haga sentir lo que tú me haces sentir. Alguien que no me permita idelizarlo y que yo sienta que vinimos juntos de otro planeta, que fuimos abandonados por otros seres de otro mundo, que me hage sentir completa y feliz. Pero como bien sabes, nada de eso va a pasar, soy demasiado exigente y dificil. Así que me olvidé de esos pensamientos por un buen rato, me puse los audifonos (Sigur Rós de fondo, a buena hora) y seguí bajando las escaleras, pensando que el paisaje tampoco era tan lindo.

Locura

Marzo 12, 2009

Al salir del metro ayer en la mañana, de la nada, se me ocurrió ésto:

Las personas siempre se preguntan “¿por qué jesús no es negro?”. Sí, es verdad que no hay registros históricos, y que un judío de aquellos tiempos en verdad no tenía las características que le pintan hoy en día, obviamente tampoco hubiese sido negro (¿judío negro?). Aclaro que yo no soy racista ni sexista, de hecho, aborrezco ambas actitudes. Me enoja. Pero, ¿qué hubiese pasado si jesús hubiese sido mujer? Obviamente no se llamaría Jesús, pongámosle Valeria. ¿Qué hubiese pasado?. Primero, lo menos que tuviese es un libro entero (a.k.a. biblia) sobre ella. Segundo, enseguida que se hubiese proclamado hija directa de dios la hubiesen juzgado de bruja (eso vino más adelante en la historia de la humanidad, pero igual lo imaginé así). Tercero, no existiría la iglesia racista clasista machista, en todo caso sería una iglesia feminista, y no, porque a la tal Valeria la hubiesen quemado por bruja, por ende, no existiría nada de eso. Ahí me puse a reflexionar en qué otros aspectos Jesús ha tenido un significado optimo, y cómo hubiesen cambiado de haber sido mujer. Luego, me di cuenta que estaba cruzando la calle y casi me atropellan, así que dejé el tema en el aire, y lo acabo de recordar ahora.

El restaurant de la esquina siempre está lleno de gente comiento cachitos con jugos de limón (a veces suelen ser de parchita, pero solo a veces). Los diálogos consisten en puntos pertenecientes en coordenadas conocidas socialmente: obviamente, no pertenecen a coordenadas polares, aunque a mi me agradan las coordenadas polares aunque nada tengan que ver con osos blancos hambrientos y tristes por el hielo derretido. Hoy lavé 24 tazas vacías y 52 botellas de licores varios, mientras el estómago estaba revuelto y los chocolates volaban en aviones caseros a mi alrededor. Eran chocolates apetitosos, de esos que aunque no son buenos te gustan, también habían chocolates que eran utilizados por las polillas como hogar, y habían arañas. Las arañas eran simpáticas, aunque si las veías fijo te escupían hilos de colores, entonces la ira se contagiaba y terminabas aspirándolas, sin querer, claro.