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Noviembre 24, 2009

Finalmente, me adentré a ese submundo de emociones insanas y adictivas. Me rodeó un remolino que despedazaba mi piel con cada giro y mi sangre empezó a espesarse, haciéndome sentir mas pesada e inhumana. Todo desbordaba de mi, las orejas estaban frías, las manos frágiles, los besos perdidos. La noche me atrapó caminando de aquí para allá, el insomnio era mi acompañante y hasta tarde no me di cuenta que estaba desapareciendo lentamente, inevitablemente. Vi demonios a mi lado que nunca había vislumbrado, vi paisajes, memorias, destinos que nunca podría conocer.  Estaba inmóvil, escondiéndome de quien sabe que. Huía sin moverme, sin darme cuenta de todo esto, de los ojos vidriosos, de la piel seca, de las uñas abandonadas

Cualquier cosa

Noviembre 22, 2009

Una persona que repudia la hipocresia y se jacta de eso, y aun asi convive plenamente en la sociedad, alimentandose de sus defectos y virtudes, hundiendose en el pecado de existir y destruir, criticando lo que le rodea y lo que aprovecha, entonces… esa persona, esa misma persona que repudia, no es tambien hipocrita?

(No me gusta escribir aqui, le falta la buena ortografia a ese teclado gringo)

Hipocresia. Vive en todos.

Una estepa cualquiera

Noviembre 9, 2009

 

Porque yo me divido en dos. A veces me cuesta ver la diferencia, y eso me genera conflictos extraños dificiles de explicar. Me divido entre lo bueno y lo malo, sin caer en la repugnancia humana que es tan común. Estoy llena de simpatía y antipatía. Desprecio a la gente como sociedad anónima desastrosa y patética, pero no puedo vivir sin ella, y cuando algo malo, realmente malo, pasa, pues defiendo a esos anónimos, porque equivocadamente suelo pensar que  a la gente que le pasa cosas malas son los anónimos que están contra la sociedad misma. Sí, equivocadamente pienso eso. Entonces, me doy cuenta de mi error y pienso, pero nada sale, es otra contradicción más, y otro lugar en mí donde siento que me divido en dos personas totalmente distintas. Una persona misántropa superficialmente, con hipocresías ocultas, con felicidades disimuladas, y entonces es cuando me pierdo, me pierdo a mi misma y a todo, y vienen esos ataques maliciosos de ansiedad y nostalgia de algún futuro que no vendrá. La vista se me nubla y el estómago me habla, así no más, ¿cómo es posible tanta mierda y encima de eso contradecirse?, me da vergüenza y solo quiero huir de este cuerpo que es mío pero con el que me cuesta realmente sentir conexión real, y esa es la diferencia entre yo y el resto de mis amistades. Porque lo que yo poseo no son complejos no más, porque complejos tienen todos, lo que yo poseo es desconexión y vergüenza. Me avergüenza trabajar en una oficina, esa muerte lenta que me está hundiendo en una desidia que nunca pensé vivir. Me avergüenza comer carne, ese asesinato de inocentes que la gente defiende con tanto afán. Me avergüenza sonreirle a un niño de dos años, haciéndole creer que este mundo es positivo y que por ser pequeño se salva de eso. Me avergüenza comprar perfumes, y otras tantas cosas. Es entonces cuando la ansiedad aparece volando, verdesita y simpática, saludándome con tanto agrado, y yo la acepto y ella se planta aquí, en mis pulmones, en mis hombros, en mi piel, en mi estómago y hasta en mis talones. A veces me gustaría no sentirme tan desconectada y recapacitar sobre las cosas estúpidas que hago por dejarme llevar sin arrepentimientos.