la locura de la definición mundial
Mayo 31, 2009
no me gusta mucho este espacio, creo que se volvió demasiado monótono y personal, me gustaría que fuese un poco diferente, pero a veces me siento tan simple que no sé qué hacer. hoy me cambié el peinado, deseé un poco dr drogas que nunca consumo, comí un poco de dulce de leche casero, soñé con mi perro atropellado, mis dedos siguen delgados como siempre, los ojos tienen tinta negra alrededor, mis labios están rotos, dos de mis lunares siguen teniendo circulos blancos, y en la biblioteca de la sala me encontré un libro todo descuartizado con las hojas caídas (sí, como un árbol, digo) de cortázar. hay algo en los libros viejos que me atrapan, me gustan, si, libros viejos, amarillentos y con olor a olvido. los domingos son días raros, me siento más yo que nunca. al mismo tiempo algo me atrapa y me asfixia.
La vida no se debe tomar tan en serio
Mayo 29, 2009
¿Por qué estudio lo que estudio?… me lo suelen preguntar, y siempre invento un montón de pretextos y razones, en las cuales no creo ni pienso creer. La verdad, es que odio lo que estudio. La verdad, es que es una carrera fría, estúpida, destructiva, demasiada competencia, demasiada gente fea (personalidades clásicas, monótonas y sin algún rasgo distintivo que me haga sonreir), demasiado desgaste. Yo no nací para eso. El conflicto viene con alguien a quien ilusioné, y ahora quiere poner su empresa a mi nombre. Yo no quiero tener una empresa, el otro dia estaba pensando eso: yo no quiero una empresa, ni ser la jefa de NADIE, no quiero ser la “patrona” ni mandar a “obreros”, es verdad que quizá ese pensamiento tenga algo que ver con los ideales políticos del ambiente, pero va mucho más allá de eso, simplemente no me siento como una empresaria, ni como una persona apta para resolver conflictos laborales, ni nada de eso, en realidad pienso que me aburriría hasta desmayarme con un trabajo tan simple como ese. Así que decidí no darme tan mala vida estudiando esta porquería que estudio, y ya metí algunos papeles para empezar trámites y cambiarme a otra carrera más linda. A principios del 2010, espero tener un cupo en mi universidad preferida, y cursar doble carrera, como prueba. Aunque yo sé, ya estoy segura, de que los numeritos y los planos y los proyectos no es lo mío. Me siento más conectada a la parte humanista del mundo, a investigar a las mentes de las personas, y hasta ayudarlas. Aunque estudiar es un asco. Yo siempre he dicho que me hubiese gustado nacer en un mundo donde estudiar no sea una necesidad física sino más bien una inspiración intelectual, es decir: estudiar lo que te provoque, sin regimen estudiantil, sin esas tonterias, porque a mi me gusta mucho aprender, soy muy curiosa, pero estudiar obligada no, eso no va conmigo. Pero bueno, algo tengo que hacer con mi vida si quiero ser independiente y vivir sola, y ser feliz, y viajar, y tener un gato (o dos).
soledad concurrida
Mayo 24, 2009
Ultimamente tengo ganas de mandar toda mi vida actual a los mil demonios y decirle a mis padres: me quiero ir del pais. Suena tan facil, pero es tan dificil. En terminos reales, no sabria que hacer con mi vida fuera de aqui, no se que me gustaria, en que seria buena, como me iria. Eso me frena. Pero si me gustaria, el punto es que siento que aun no estoy lisa para ese cambio. Yo en verdad espero que en un futuro, cuando este mas estable y madura, pueda viajar sin dudas y conocer muchos lugares, vivir en muchos lugares.
Benedetti me dejo en la nostalgia, pensando que tenia la misma edad que la persona que mas adoro, que estoy lejos de esa persona. Me revienta los sesos pensar que por culpa de un maldito dictador y una persecucion politica sin sentido, tenga que estar separada de toda esta gente que podrian ser mis complices en la vida, pero en vez de eso son llamadas, visitas, encuentros y distancia.
El estado de agobio
Mayo 23, 2009
El agobio de la rutina me lleva al extremo de ver mi vida como un vacio. Todos los dias hablo con la misma gente sobre las mismas cosas. Todos los dias hago lo mismo. En dias como hoy, quiero alun cambio, que algo emocionante ocurra, que lleguen personas nuevas a mi vida. Quiero salir, pasear, cambiar la rutina, viajar, enamorarme, odiar, lo que sea. Quiero nuevos libros, nueva musica, nuevos conciertos, nuevas fotos.
Pero no tengo a donde salir, ni a donde pasear, no se por que no puedo cambiar mi rutina, no hay nadie interesante en mi vida como para generar cambios sentimentales, nunca he odiado, no se que leer, mi hipo no tiene mas capacidad para nueva musica y siempre dejo la camara en la casa.
Asi, como rayos voy a dejar de sentirme agobiada?
Seguir cantando
Mayo 23, 2009
Yo no le temo a la muerte, pero hay algo en ella que me perturba. A veces (no lo niego) me parte el cerebro pensar que carajo ocurre despues con nosotros, y eso me conlleva al extremo de creer que quiza existe una locura (que me gusta) llamada reencarnacion y que incluye ensenanzas de experiencias vividas para ser mejor en la proxima vida. Es tan lindo ese pensamiento, y como ya alguna vez dije aca, pues me agrada pensar en eso. Pero otras veces no creo en nada, ni en dios, ni en la reencarnacion, ni en nada, y queda solo la vida y la muerte, las contrapartes en toda existencia. La muerte como ausencia y fin. No, no le temo a la muerte. Pero me afecta demasiado cuando alguien muerte. No me duele el echo de que dejen de existir o de que no repiraran mas parte de mi oxigeno, me he dado cuenta que cuando me duele una muerte, puede ser por dos razones: uno, odio las malditas injusticias del mundo (aqui es cuando mueren personas por atentados egoistas, por armas, por guerras) y dos, soy demasiado ingenua. Justamente la ingenuidad me da dolor, porque a veces cuando alguien esta enfermo y le tengo afecto pienso que es inmortal, asi tenga 88 anios de edad, asi tenga cancer terminal o lo que sea, siempre cometo ese error de tener esperanza y ser ingenua y pensar que habra mejoria y que podran ser inmortales como quiero. Pero la muerte siempre me saluda y se burla de mi ingenuidad, dejandome humillada en mi propia vida (hasta que me alcance algun dia).
Mi dolor por la muerte ocurre por ser ingenua, no por temor, ni por nostalgia, ni por mitos, ni por creencias.
Ingenua, me dice riendose, ella, la muerte.
picazon de estomago
Mayo 19, 2009
Jaja, todos los días entra gente en este blog buscando en google “picazón de estómago”, aún me dan lástima porque cuando entran lo que encuentran es un monólogo de quejas y locura, en vez de alguna solución o respuesta relacionada directamente con esa picazón.
Un domingo.
Mayo 17, 2009
Como si fuéramos inmortales
(Mario Benedetti)
Todos sabemos que nada ni nadie habrá de ahorrarnos el final
sin embargo hay que vivir como si fuéramos inmortales.
sabemos que los caballos y los perros tienen las patas sobre la tierra
pero no es descartable que en una nochebuena se lancen a volar.
sabemos que en una esquina no rosada aguarda el ultimátum de la envidia
pero en definitiva será el tiempo el que diga dónde es dónde y quién es quién.
sabemos que tras cada victoria el enemigo regresa buscando más triunfos
y que volveremos a ser inexorablemente derrotados vale decir que venceremos.
sabemos que el odio viene lleno de imposturas
pero que las va a perder antes del diluvio o después del carnaval.
sabemos que el hambre está desnuda desde hace siglos
pero también que los saciados responderán por los hambrientos.
sabemos que la melancolía es un resplandor y sólo eso
pero a los melancólicos nadie les quita lo bailado.
sabemos que los bondadosos instalan cerrojos de seguridad
pero la bondad suele escaparse por los tejados.
sabemos que los decididores deciden como locos o miserables
y que mañana o pasado alguien decidirá que no decidan.
sintetizando:
todos sabemos que nada ni nadie habrá de ahorrarnos el final
pero así y todo hay que vivir como si fuéramos inmortales.
Así comienzo escribiéndote: citando tus sabias palabras. No sé ni qué decir, ni a quién decirlo, obviamente pienso en tí, aunque nunca me conociste. Pero es a ti a quien escribo, porque tus palabras me guiaron en mi eterna adolescencia y aún me siguen guiando mientras me adentro en la temible adultez, tus palabras hoy me dan alegrías y me refugian cuando no quiero ser encontrada.
Tu muerte no fue sorpresa, pero la sentí muy mía, algo dentro de mí se desmoronó, y sin evitarlo cierto grado de dolor se apoderó de mí. Para aquellas emisiones de noticias era tan fácil escribir tu nombre al lado de la palabra muerte, mientras que yo no podía relacionarte con ese estado de ausencia que sufrimos todos. La palabra “murió” escrita debajo de alguna foto tuya, que mostraba tus eternas arrugas y tus ojos de esperanza, no tenía sentido para mí. Probablemente no entendían que era mucho más que una simple muerte: era la muerte de un inmortal. Me imagino a la muerte aproximándose a tu cuerpo, lenta y ajena, con miedo y ternura, consciente de que arrebatar aquella vida era acabar con el color de la poesía simple, real y honesta.
Fuiste tú el único que se metió en mis huesos y me explicó de qué trataba este mundo, sin mentirme y sin disfrazar la realidad. Tu voz resuena constantemente en mis oídos. Tus letras sabias y precisas, siempre perfectas y adecuadas. Eres insólito. Ahora, que ya estoy más calmada, que por fin comprendí (ni tanto) que ya no estás aquí, que no habrán “nuevos libros”, ni “nuevas opiniones”, ni “nuevas noticias” de ti, lo único que me queda por decirte es gracias, eternamente gracias. En mi vida, tu lugar es irremplazable, me enseñaste de qué iba el mundo, me explicaste lo necesario sobre política, el amor y la vida. Lo agradezco, lo agradezco infinitamente, porque siempre me dabas las respuestas (y supongo que me las seguirás dando) que realmente necesitaba, como nadie nunca lo hizo.
Supiste expresar mis insomnios a la perfección, mis nostalgias, mi búsqueda dudosa sobre algún Dios imaginario o no. Me aconsejabas y lo sigues haciendo. Me enseñaste que debo defender la alegría, que abrirle la ventana no está mal, me enseñaste que los grandes hombres son fortalezas, que la música es poesía, que la vida es mucho más simple y cotidiana de lo que creemos, que en ella hay injusticias injustificadas pero que debemos seguir cantando. Tu sonrisa eterna, tu amabilidad excesiva, las respuestas siempre perfectas y ordenadas, tu voz en sintonía con las letras. Eras militante de la vida (como bien lograbas definirte), y lo seguirás siendo aunque la vida ya no esté de tu lado. Aquella muerte que siempre pensaste que te esperaba en algún invierno desconocido llegó y se adueñó de ti a tus ochenta y ocho (casi nueve) años, pero no fue en vano. Te preguntabas cómo sería el mundo cuando no estuvieras acá; un día después de tu muerte, el mundo está frío y gris, nostálgico y lloroso.
Me doy cuenta de que la muerte no es cierta. Tú eres inmortal. La ausencia es relativa. Tu ausencia, en realidad no es ausencia. Porque siempre estarás aquí, en mi mente, en mi biblioteca, en mis anécdotas, en mi mundo. Aunque ya no hablaré de ti en presente sino en pasado… igual seguiré respetando todo lo que fuiste, seguiré presentándote a las personas tal como siempre he hecho para que le cambies la vida como me la cambiaste a mí, seguiré recordándote, y leyéndote, seguiré considerándote como la representación del hombre nuevo que todos deberíamos tomar como ejemplo. Benedetti, eres inmortal.

Chau Numero Tres
(Mario Benedetti)
Te dejo con tu vida
tu trabajo
tu gente
con tus puestas de sol
y tus amaneceres
sembrando tu confianza
te dejo junto al mundo
derrotando imposibles
segura sin seguro
te dejo frente al mar
descifrándote sola
sin mi pregunta a ciegas
sin mi respuesta rota
te dejo sin mis dudas
pobres y malheridas
sin mis inmadureces
sin mi veteranía
pero tampoco creas
a pie juntillas todo
no creas nunca creas
este falso abandono
estaré donde menos
lo esperes
por ejemplo
en un árbol añoso
de oscuros cabeceos
estaré en un lejano
horizonte sin horas
en la huella del tacto
en tu sombra y mi sombra
estaré repartido
en cuatro o cinco pibes
de esos que vos mirás
y enseguida te siguen
y ojalá pueda estar
de tu sueño en la red
esperando tus ojos
y mirándote
algo del azar
Mayo 16, 2009
A veces me alejo de mi vida, me pongo algún traje invisible (otras veces es espacial) y me quedó observándola, ajena, alejada, invisible (o flotando, cuando uso el traje espacial). Me pongo a pensar en qué hay de malo en ella. Porque obviamente hay algo que me incomoda terriblemente de ser su dueña y responsable. Ese algo no es sobre valores, o sobre moral, o sobre alegría, o sobre inocencia. Ese algo se refleja directamente en la socialización humana. En qué tan anormal me siento con la normalidad. En ser una hormiga en el mundo de saltamontes, o al revés, un saltamonte en el mundo de hormigas. Algo no está bien, y no viene de mí, o tal vez sí, pero me afecta lo externo, no lo interno. Hay algo que me frena la felicidad y la forma instantánea que tengo de alegrarme a veces.
Me siento fuera de lugar. LLena de banalidades estúpidas, o de cuentos poco interesantes, con desganas y berrinches, así me siento. Pero yo estoy bien, por dentro, no hay nada realmente malo. O quizá sí. No lo sé. Pero me siento ajena, a ese mundo de personitas reunidas e indiferentes, pero esa indiferencia disfrazada yo no la entiendo. Me siento poco comprendida a todo, me siento juzgada, abandonada y perdida. A veces comparto eso con algunas personas, siempre me dicen que no soy la única que se siente así. Pero en verdad pienso que en mí hay algo realmente diferente y extraño. Como si fuese invisible por dentro, eso. Físicamente existo, la gente me nota, mira mis zapatos rojos y mi reloj de manovitch, pero internamente me vuelvo invisible, me refugio. Eso invisible está allí, es un mundo interno lleno de imaginación, sueños, ideales, sentimientos, felicidad, hermosura, pero nadie lo nota. Para las personas soy fría, soy distante, soy antipática, soy extraña.
Me cuesta mucho lidiar con esto de no pertenecer, en algunos momentos más que en otros, claro. Me da por épocas, y son épocas temibles. Quiero sonreir, y sentir todos los días que el mundo es bonito y que las injusticias que vive y vivimos hay que destruirlas, luchando individualmente por la igualdad y la felicidad. A veces soy un poco hippie. A veces también creo que mi mundo individual tiene dos caras: la cara que doy a los extraños y la cara que doy a los humanos por los que siento un afecto inmenso.
Me gusta el mundo que tengo cuando estoy con las personas a las que le tengo afecto. Es un mundo equilibrado. A veces pienso, y me gusta mucho que me defiendan en el mundo de los extraños. Una amiga, cuando algun extraño amigo suyo dice que soy demasiado distante, demasiado fría o demasiado callada, ella solo dice: ella es así, es callada, y muy inteligente, dejala ser. Otra amiga me defiende diciendo “ella es super rara, pero hermosa, es mi amiga diferente y graciosa”, otro amigo solo sigue la corriente a los extraños en modo de broma hacia mi, pero al final me dice “tú sabes que para mí eres pèrfecta”. Y siempre hay esos gestos, esos gestos que equilibran la balanza, y lo malo no parece tan malo. Igual sucede con mi familia. Todos están conscientes que soy un poco dificil, un poco cerrada, un poco incoherente a veces, pero me aceptan, y es bueno sentirse aceptado. Por eso, creo que lo he mencionado demasiadas veces en este lugar, agradezco mucho tener toda esta gente hermosa a mi alrededor. Aunque a veces me alejo, aunque a veces me encierro y los dejo a un lado, están allí.
He notado que muchos de los extraños que me ponen etiquetas, que se burlan, que desprecian la diferencia.. no tienen esta clase de gente cerca, ni lejos. Así que es ahí cuando los miro con lástima, y termino ignorando todos sus gestos y ridiculeces. Todo su mundo común, barato, simple. Ya ni me tomo el tiempo en preocuparme por ser diferente, estoy lidiando con esto, y es un proceso de adaptación. En mi caso, prefiero adaptarme a mí misma (cosa que día a día intento lograr), antes que adaptarme al mundo de la gente frívola, común, vacía y.. tonta.
Fin
Fotografías
Mayo 12, 2009
No siempre el más pequeño pierde. Así es como me inspiraron éstas hormigas. La unión, el coraje, la falta de miedos, y la organización, hace que las hormigas le ganen a cualquier ciempiés o gusano que se les atraviese. La imposición del carácter es más importante que la imposición del físico. Es así de simple. No siempre el más grande gana.
Rubik y mi rutina aniquiladora
Mayo 11, 2009
Siempre camino viendo al suelo, a veces también miro el cielo y otras veces los árboles. A veces me detengo incoherentemente frente a algún paisaje cotidiano que nadie nota, y me pongo a pensar qué tiene de hermoso, o qué tiene de feo. Me gusta ser distraída, tener los audífonos puestos, mientras cuento las líneas rectas que veo en el paisaje. Me gusta no mirar a la gente. Para mí, son borrosos, nunca los reconozco, ni me detengo a observarlos con mucho interés, siempre son una masa, un cuerpo allí postrado, o moviéndose. Nunca reconozco a las personas, tengo buena memoria, pero elijo no reconocerlos, me saludan y saludo, pero me alejo y los evito. A veces siento que la masa me mira con desprecio. He notado que ese pensamiento no tiene bases lógicas. A veces cuando siento que me miran volteo y ninguno de ellos me mira, pero siento. Otras veces al voltear, chocan mis ojos con los de ellos, y me enoja. No em gusta que me miren. Tampoco que me hablen. Hay muchos humanos que te ven por allí, sentada, solitaria, jugando con las semillas que caen de los árboles o leyendo algún libro y se creen muy divertidos como para interrumpir tu reflexión en silencio para decir “interesante juego” en tono de burla, llenos de sarcasmo y estupidez, codeandose luego con sus amiguitos, pensando “qué genial soy, soy gracioso, porque me burlo de alguien que no conozco”. Me cae mal la gente que siente que tiene el derecho de interrumpir la paz de otros (sobretodo si es mi paz). Hace mucho tiempo me dejó de importar no tener amigos en la universidad, también me dejó de importar eso de sentirme sola. Ya no me siento tan sola, quizá porque estoy más distraída, más pacífica, más espiritual o más tolerante conmigo. Pero es algo bueno. Pero no sé. Me gusta tener poquitísimos amigos, porque son de verdad, y me conocen a fondo y no tiene ningún problema conmigo. A veces pienso que llegué a un punto en mi vida en que logré cierto equilibrio social, y el hecho de incluir a alguien nuevo en el entorno amistoso, puede destruir algo bueno, pero también pienso que es solo otra notoria característica de mi falta de interés por ser normal, o lo que sea.
Justamente pensé eso hoy, mientras caminaba, mientras casi me tropiezo con una acera rota. Pensé, mientras veía a una araña en la pared que estaba a mi derecha. Pensé, mientras sonaba Yann Tiersen en el ambiente. Pensé, mientras el sol jugaba con las ramas de los árboles. Es decir, pensé “qué bonito ser diferente”. Todos se esfuerzan por ser diferentes, por tener gustos, ropas, estilos, música, estupideces, conversaciones diferentes. Pero casi nunca lo logran, terminan siendo normales, si, ya se que cada quien tiene sus propias caracteristicas. Pero yo tengo mis propias características, y soy diferente al resto. No sé si más especial o más problemática. Pero pensé “qué bonito es ser diferente”. Porque hasta no hace muchos años yo me sentía mal por pensar otras cosas, o por tener gustos distintos, o por ser yo, pero ahora, es muy bonito. Aún así, algo dentro de mí no termina de cuajar, y me entusiasma poder mejorar, y cambiar eso que no está cuajando en mí. Es como un incentivo. Dicen por ahí que soy muy jóven, que me queda mucho por aprender y cambiar. Otros por ahí dicen que tengo un alma bastante antigua. Yo no sé. Pero qué bonito ser diferente.
Otro día más
Mayo 10, 2009
¿Y qué es la vida, sino ésto?. Este instante, cada mañana nueva, el paso que doy al despertar, mi perro contento por pasear, mis ojos rojos por no dormir, la televisión prendida a media noche, los árboles verdes viéndome pasar, las hojas naranjas que caen en mi universidad, mis uñas rotas, mis dedos con pellejos, mis labios agrietados, mi celular con su tono de los beatles, mi hipo con su forro rojo, mi bolso con flores, las donnas del cafetín de derecho, las flores hermosas que nadie ve en el edficio de faces, mi universidad llena de huecos y locuras, el cielo azul, el sol quemándonos, las hormigas comiendose a los ciempies, los mosquitos persiguiendo la sangre fresca, el almuerzo a media tarde, los zapatos sucios y rojos, los preservativos escondidos en la segunda gaveta, las medias con huecos, el hámster que nunca se despiertá si no es para comer, la música que tarareo, la masa de galleta cruda, los sabores que recuerdo, aquellas fantasías lejanas, la nostalgia de mi infancia, los olores que siento cuando recuerdo una canción, el exacto cortando las láminas, las llamadas telefónicas que no me gustan, mi vouyerismo que nadie conoce, los correos enviados que muestran adultez, los trámites pasajeros, los autobuses hacia el centro, el metro lleno de personas, las sonrisas de dos personas que se tropiezan, el departamento de hidrometeorología, los amores platónicos, los amores imposibles, la atracción absoluta, woody allen y sus encantos, los libros que ya no caben en mi biblioteca, la lámpara que me da migraña, los libros al lado de mi cama, los libros en mi bolso, los libros de benedetti, la media tarde, la hora perfecta, las cinco de la tarde, los pájaros volando y cantando, mi computadora que se reinicia, las conversaciones llenas de banalidades, la carrera estudiantil que no em gusta, los trámites secretos, las esperanzas disimuladas, los deseos que nadie más conoce, las andanzas de la vida y sus coqueterías, todo eso es mi vida, mi vida de hoy, el ahora, mi vida, esto, lo que soy, lo que quiero, un resumen diario, ¿por que no?, quiero recordar cada día, cada mirada, cada pensamiento, cada detalle, nada me basta, y ésta es mi vida, porque.. ¿qué es la vida, sino ésto que está pasando ahora?
El fin de la infancia
Mayo 8, 2009
A veces la recuerdo, con mucha o poca memoria, con detalles específicos y fantasías inventadas. Recuerdo la felicidad, antes de empezar a vivir esta rutina semiadulta. La felicidad pura que ni siquiera me atrevía a retar, que no juzgaba y no criticaba. Mi felicidad era simple, desgarradora, perfecta. Fines de semana en la playa, la piromanía a millón, las tijeras y mis cortes de cabello, mi falta de cejas, mi soledad tan llena de tranquilidad. Pero cuando uno crece ya nada huele ni se siente igual. Es más dificil sentirse pleno. En mi caso me convertí en alguien más hipersensible al mundo. La demencia me gustaba. En días como hoy, cuando la infancia llega como un temblor a mi cerebro, cuando me pongo a recordar aquellos tiempos, tan solo quisiera regresar, nunca fui de las que pensaba “quiero ser grande”, pero definitivamente sí pienso “quiero ser pequeña”. Allí están mis recuerdos felices y mi nostalgia, mi soledad en la escuela y mis aventuras en la playa, las diferentes elecciones vocacionales y mis viejos libros. Todo está allá, en quién sabe donde, pero ya no existe, y noe xistirá de nuevo, me da nostalgia tan solo recordar. Allá quedó donna y sus ojos llorozos, el apartamento de abajo que yo creía que era china, los vasos sobre la pared para oir a los vecinos, los besos en el jardín de infancia, los juguetes teniendo sexo, las llamadas telefónicas sobre neveras que andan, incompresión y refugio, eso es lo que quisiera ahora, todo eso y más. Pero estoy aquí, no sé a dónde voy, ni que pasará conmigo, no me da miedo, pero espero que pueda llegar a ser tan feliz como aquellos tiempos. Porque a diferencia de mucha gente que conozco, yo aún soy pequeña por dentro, una niña llena de esperanza y felicidad interna, me contento con pequeñas cosas que nadie toma en cuenta, y aún tengo ese aire de alegría instantánea que tanto agradezco tener, es una lástima que esa felicidad se mezclara con el mundo y que aveces se vea afectada por todos los desastres de la sociedad… pero no importa. De dónde vengo, hacia donde voy.. eso es lo que importa. Porque a fin de cuentas, todos somos ególatras, y solo queremos el bienestar personal.
éstos días…
Mayo 7, 2009
Como ya estoy acostumbrada. Siempre tendré estos días, donde amanezco con desgana quien sabe por qué, días en que ninguna canción me es suficiente, dónde la gente se tropieza más seguido conmigo, dónde recibo noticias que detesto recibir. Días en que todo deja de tener sentido, ni los sentimientos buenos, ni mis alegrías, ni mis clases, ni mi trabajo, ni nada. Es decir, yo sé que soy inteligente, pero las clases.. argh, las clases me hacen sentir lo contrario, y me pongo a pensar a las diez de la mañana: yo sé que no soy buena en el ámbito social, pero sería bueno si quiera ser buena en la carrera que estoy estudiando, así sería provechoso algo de todo ésto, porque sí, me acomplejo si no salgo bien, siempre fantaseo sobre ser una de esas personas que tienen una vida social demasiado nula y sin sentido, donde las relaciones que mantiene son gracias a aquellas otras personas (gracias a mis amigas, mis amigos y mi familia) que ponen todo de su parte para quererme y acostumbrarse.. en fin, sí, una vida social baja, pero una vida intelectual bien alta. Quiero ser eso, pero no sé cómo hacerlo (mucho menos con ingeniería, que es un asco). Entonces eso llega en éstos días en que me siento mal sin motivos, y todo se me hace tan raro, me mareo.
Un tropezón en la acera
Mayo 5, 2009
Sobre las clases: No hay algo que me guste menos que presentar exámenes. Me incomodan, me hacen mal, me aburren, me frustran. Los resultados de los exámenes son peores aún, odio recibir mi nota, ver ese cero atravesado, llamando mi atención y acosandome, sobretodo cuando ese cero significa ser una de las cinco peores y muestra incondicional de poca inteligencia. Nada más contrario, ésto último. En mi caso, probablemente esos ceros representen aburrimiento extremo, inconformidad, y de alguna manera subconsciente pues representan muchísima desgana, saber por dentro que eso que estudio es algo que aborrezco desde hace algunos meses (o años), y esos ceros son la muestra más fastidiosa de mis miedos, darme cuenta de que salgo mal, y no ver soluciones al respecto, sí, no sé, eso. Cada día más me doy cuenta que estoy en una calle ciega, que no habrá salida, que no me quiero dedicar a ésto por el resto de mis días. Y esa contradicción ridícula, es la que me hace daño en mi rutina diaria.
Un poco de venganza, por favor
Mayo 4, 2009
Sismos por aquí, sismos por acá. Un poco de pánico y bastante exageración, o al revés, quizás, un poco de exageración y bastante pánico. No hay casas derrumbadas, eso es bueno, un avance, una primicia, algo positivo, tomando en cuenta lo mal construida que está nuestra desordenada, caótica y hermosa ciudad. Llamadas madrugadoras, relojes despertadores, temblores sensibles. La población alerta, la política sigue peleando, la televisión aún tiene sus dos bandos, a pesar de que los temblores nos incluyen a todos, pero la pelea por tumbar al presidente o hacerlo quedar mal es incesante. Ya quiero ver a estos canales el día en que ocurra una tragedia, que por como veo, está a la vuelta de la esquina. Bueno, no como veo, sino como lo presiento. Anoche, no pude dormir, estaba alterada, caminaba de un lado a otro, agarraba libros, los dejaba ir, prendía la televisión, me aburria enseguida y se apagaba, veía el techo y sentía que algo estaba mal, que algo feo ocurriría si me dormía, así que no fue fácil, tener los ojos abiertos de par en par hasta que logré relajarme con técnicas, asumo, espirituales. Pero me desperté alterada a las 4:20am, chequeé a mis perros, volví a descansar, a las 4:41am ahí estaba, despierta, revisando la hora en mi reloj y pensando: ya, duérmete, deja los presentimientos. A las seis me desperté con la noticia del temblor que ocurrió a las 4:40am. Y yo pienso: la naturaleza y sus venganzas. Escribí un post sobre eso, hace algún tiempo. No importa. La vida sigue, con tragedias, exageraciones, miseria y esperanza de que algún día todo será diferente. Ojalá los mayas tengan razón (tanto como la han tenido hasta ahora).