su nombre es ansiedad, pero yo le llamo clementine
Enero 29, 2009
En éste instante me siento incómoda, conmigo, con lo que soy, con mi vida, con mi mundo. Todo es un desperdicio, así lo siento. Esos no son mis pensamientos recurrentes últimamente, pero hoy, esta noche, me siento así, como una boba. Necesito madurar, ser más indiferente, dejar de olbigarme a ver lo que no está. Porque en verdad creo que ese es mi problema: empiezo a imaginar situaciones que no son como las pienso. Todo se convierte en una mentira o en una boludez. Me molesta sentirme típica, común e ilusionada. Lo detesto. Porque a fin de cuentas, nada de esto tiene sentido, dos, tres, cuatro, siete años no son nada, o no serían nada si tan solo los dejara a un lado, en mi mesita de noche. Necesito madurar, no bajar las defensas, cubrirme con mi caparazón, porque allí soy feliz, y necesito entender que no siempre la sociedad tiene la razón, uno puede ser feliz con caparazones, ya basta de esa autoayuda robótica que nos obliga a pensar que somos clichés. No quiero.
Me siento mal.
Luna
Enero 27, 2009
A mi me gusta mucho el fuego, me fascina, podría verlo todo el tiempo, podría quemar cosas pequeñas todo el día, los olores, las figuras, el humo, todo me parece hermoso. Claro, cuando son incendios grandes que atentan contra muchas personas no lo disfruto, no, en serio no. Pero me gusta tener yesqueros, quemar algodones, ramitas, hojitas, todo, de todo, es divertido, sí, un poco.
mi primer beso
Enero 26, 2009
Él tenía mi misma altura, aunque en verdad no recuerdo ese detalle. Tampoco recuerdo su edad, ni su cumpleaños, a pesar de que tengo muy buena memoria. Al colegio siempre llevaba una chaqueta de BlueJean azul que dentro tenía un estampado de autos de carreras, me parecía una chaqueta cool. Tenía ojos pequeños, cabello marrón, cachetesd inflados, le faltaban algunos dientes, pero me gustaba, así de simple.
Una mañana, a toda la clase nos llevaron al salón de audiovisuales para ver una película. Recuerdo que pusieron a los Simpsons. Yo estaba sentada al final del aula, miraba la película, cuando de repente siento que alguien me patea el asiento. Volteo y era él.. el chico que me gustaba. Se sentó a mi lado, conversamos un poco (alguna tontería de niños) y finalmente me abrazó, sentí que me derretía, que el frío del aire acondicionado se había esfumado, que la película y el resto de la clase habían desaparecido. Él me seguía abrazando,y ambos nos abrigamos abajo de aquellos autitos de carrera, quedando completamente a oscuras nuestros rostros. De pronto, sentí un beso, mientras observaba a un niño de la clase viendonos mientras se reía con euforia. Gabriel y yo decidimos irnos a otras sillas, y allí continuamos la extraña aventura de besar. Besos demasiado apasionados para niños de cinco años, diría yo. Después de la película regresamos al aula normal, donde continuamos con la pasión inocente, debajo de un banco. Pero el día se esfumó y más nunca volvimos a acercarnos.
ojos cerrados
Enero 24, 2009
¿por qué será que “picazón de estómago” es una búsqueda tan popular en google? ¿a la gente le pica tanto la panza? lo que me da mas lástima es que esas personas, las que buscan información al respecto, tienen la desdicha de entar aquí y leer alguna que otra entrada que tienen como título “picazón de estómago”, siento mucho no darles las respuestas que buscan, y bueno, últimamente me siento feliz, alegre, optimista, debe ser porque ya no me importa casi nada, qué contradictorio, no? si, creo que es un poco contradictorio, aunque hay muchos otros asuntos en mi mente que si son contradictorios de verdad, pero en este momento, nada, absolutamente nada tiene mucha relevancia aquí.
continuar la utopia
Enero 23, 2009
Me gusta correr. No lo hacia desde hacia varios anios. Pero me hace feliz, aunque despues me duelan las piernas, aunque me canse demasiado rapido, aunque sienta que mi corazon se saldra del pecho, pues me hace feliz. Quiza es un masoquismo deportivo, pero si, me gusta. Me hace sentir libre, como si volviese a tener cinco anios de edad. Correr es divertido, si. La gente se hace invisible, no te importa nada, y sonries mientras tu cabello se despeina y el viento golpea tu cara. Mas divertido es cuando a tu lado hay alguien que entiende esa sensacion de libertad al correr sin razon.
A veces pienso que estoy enamorada profundamente.
Pero no.
logo
Enero 19, 2009
Hace mucho tiempo, o no tanto, quería ser escritora. Mi baja autoestima no me desanimaba, mis escritos llenos de debilidades tampoco. Sentía que tenía tanto por decir que jamás me quedaría sin inspiración. Intenté escribir poemas, pero siempre trataban de lo mismo: decepciones, huracanes, sentimientos negativos, elementos naturales, vida. Aunque en realidad comencé escribiendo monologos cortos y variados, y también pequeños ensayos filosóficos. La filosofía ya la aparté un poco de mi vida, me hacía daño, y me sentía tristemente superior y desanimada con los demás. Así que bueno, la aparté, sí. Sobre los monólogos no tengo mucho que decir, me gustaba hacerlos humorísticos, llenos de ironías y burlas a ciertas actitudes de la sociedad, a veces me salían unos odiosos, pero sin duda aún me parecían graciosos. Cuando estuve en teatro, a principio de curso nos mandaban a preparar un monologo, aprenderlo y representarlo frente a los demás miembros del curso. Tenía varios para escoger, termine agarrando mi favorito, y otro se lo di a una amiga.
Mi monologo era un texto bastante irónico, exagerado y satírico sobre las ventas de televisión 0-800.. esas que te proponen ofertas y más ofertas con increíbles objetos incluídos, “llama ya mismo”. Recuerdo que miraba por horas aquellas propagandas, y así fue como escribí un monólogo en el cual vendía un producto por televisión a través de un número de esos 0-800. Mi número era “0-800-SURREALISMO” ^_^.. El producto era un super equipado cepillo de dientes, que incluía miles de cosas absurdas e ilógicas, pero cómo disfruté redactarlo y aprendermelo. Es una lástima que los nervios me hayan paralizado frente a mis compañeros de curso, trabandome la memoria en varios instantes y perdiendo la línea de pensamiento de la venta. Pero por ahí resiste en mi memoria, ese gran cepillo de dientes…
Sí, quería ser escritora. Pero perdí el hilo. Mis “poemas” son inútiles, a nadie inspiran, no tienen reconocimiento, son simples, sin gracia. O quizá soy muy dura conmigo, pero así lo siento. Ya no quiero ser escritora. Ya no creo ciegamente que podré publicar libros. Ahora me dedico a números, simulando que son mi fuerte, cuando no lo son. Finjo día a día que me gusta lo que estudio, pero no, lo detesto. Pero es lo que tengo, y si no lo tuviese, me sentiría muy inútil, sin nada que hacer.
100 cosas (1)
Enero 15, 2009
Cuando tenía un mes de gestación en el vientre materno, sus padres, ambos, pensaron que aquellos mareos, la falta de menstruación y algunos vómitos matutinos inusuales eran síntomas de una menopausia adelantada. Nunca se imaginaron que una pequeña criatura, frágil, nostálgica y alegre dentro de su mundo estaría creándose allí mismo, entre esa conversación.
Nació en el mes de Agosto del año 1.988. El día no importa. Como casi nada.
Su primer recuerdo data de 1.990, tuvo pulmonía, recuerda la clínica, sus padres durmiendo en el sofá, ella detallando la habitación, el respirador artificial en la pared, su padre despierto bromeando con ella, las agujas en su brazo derecho, la tabla floreada que le pusieron para que no doblara la muñeca. La sangre, la habitación marrón, los pasillos blancos, la noche oscura. El día siguiente, las inyectadoras desbordándose, el auto verde, la ida a la clínica. Su reflejo en el espejo del auto, el camino, la sonrisa de su padre. Todo lo recuerda. Siempre trata de recordar algo antes de eso, pero no está segura de cómo ocurrieron los sucesos de sus primeros años, y le gusta mantener ese recuerdo de pulmonía como el más antiguo, aunque probablemente no lo sea.
viajar
Enero 13, 2009
diente roto
Enero 13, 2009
Quiero mudarme. Es definitivo. La parte que no logro planificar es el cuando. Es decir, tengo donde vivir, tengo familia, tengo la mitad de una carrera, tengo todo para estar alla. Pero el cuando me jode. Seria un buen cambio para mi.
En una sociedad como esta sentarme en la grama, sacarme los zapatos, lanzar el bolso a un lado, ponerme el ipod sin tener que esconderlo, y tomarle fotos al cielo y a los arboles es imposible. Los zapatos me los pueden quitar, el bolso tambien, el ipod tambien, si estoy sola en ese espacio me pueden violar, me pueden robar, me pueden hacer cualquier cosa, y eso me hace sentir insegura, y mal. No quiero vivir asi. A mi me gusta tomar mate, sentarme en la grama, tomar fotos. Sentirme libre, sin miedos, sin paranoia.
Quiero mudarme.
Tres años
Enero 11, 2009
Lo divertido de compartir el asiento trasero del auto en un viaje de cuatro horas con un niño de tres años, son las conversaciones surrealistas e ingenuas que surgen. ¿O no?
Eran las once de la noche, en el firmamento se veían las estrellas brillando como casi nunca las suelo ver. Pedro pregunta por qué brillan. Su mamá le dice que es porque el sol las ilumina. Él contesta de una manera bastante segura “no, no es eso”. Intrigada la madre le pregunta por qué brillan entonces. Y él responde “Por las luces de las casas, me parece.”







