sobre conversar

Noviembre 29, 2008

Yo puedo conversar con alguien, en eso no tengo problemas. Puedo comentar sobre el tema que la persona ha sacado a relucir, puedo estar ubicada culturalmente (más que el promedio de personas de 20 años de esta ciudad). Sin embargo, no puedo generar la conversación, si no me hablan no hablo.. así de simple. Bueno, yo lo veo simple, pero he notado que es incomprensible para muchos. Siempre me presentan una frase retadora “entonces tú saca el tema de conversación”, y así pasan los segundos, los minutos, a veces las horas, y nada, no sale nada de mi. Mi excusa es la más sincera: “es que no sé de qué hablar” o “no soy buena conversadora”, aunque suena a evitación, a molestia, a ignorancia o a cotufa, en verdad es que me gusta el silencio. Si es por mí, no hablara, cuando uno mantiene silencio está más tranquilo, más relajado, hasta más feliz.

Hace algunos meses me di cuenta que cuando se trataba de hacer preguntas para conocer a alguien, yo no hacía ninguna, a pesar de que suelo ser extremadamente curiosa.. pues no hago preguntas, solo dejo que la persona se exprese, diga lo que quiera decir y así voy descrubriendo todo aquello que me da curiosidad, lo termino sintiendo como un juego disimulado de espionaje.

No estoy acostumbrada a conversar, si se me acercan y me hablan, pues perfecto, yo respondo con mucha cordialidad y cortesía, hasta suelo ser simpática. Pero si me dejan ese trabajo a mí, pues las cosas se echan a perder. No sé generar conversaciones de la nada, lo siento, pero es así.

Todos tenemos nuestras condiciones, ¿o no?

nostalgia

Noviembre 27, 2008

Hay días como hoy en que me siento desconectada, sola, anormal. Días en que mi mente y mis ojos no coordinan, donde un vendedor se me acerca con un párpado cerrado y me dice “eres linda” y mi única respuesta es verlo y decirle “ajá” con indiferencia total, porque en el fondo no me importa lo que él piense, ni me halaga. Días en que tengo conjuntivitis y debo usar lentes oscuros, y por estar molesta por factores absurdos me quito los lentes, mostrándole al mundo mis ojos inyectados de sangre e hinchados, haciendome daño con el sol más brillante de la semana, una forma bastante dañina de quejarme. Días en que soy intolerante e intolerable. Días en que prefiero pasar ocho horas acostada en mi cama en vez de estar estudiando, trabajando o teniendo paciencia. Cuestiono todo, me molesta todo, quiero estar sola, no me importa nada en realidad, no me importa si hiero a los que están alrededor, tampoco me importa ignorarlos. Y eso está mal, pero no siento remordimiento. Soy tan contradictoria, que me asusta.

show time

Noviembre 23, 2008

“La función va a comenzar. Las luces se apagan. El aire se pone denso. La tensión está allí. Tu mano se desliza sobre mi pierna, mientras el calor se apodera de mis fuerzas. Me resisto, sabes que me resisto. Pero al final, después de mis intentos fallidos, suelo derretirme. Tomo tus manos entre mis manos, lentamente y con pudor acercas todo ese manojo de piel y dedos a tus labios, me besas, me muerdes, y dentro de mí todo se desorganiza. Deslizo mis manos entre tus manos, acaricio tu pecho, beso tu cuello y todo se desvanece. La función comenzó, pero nos perdimos en aquella oscuridad, nos desvanecimos con aquellos deseos que se disimulan en público. Sabemos que es peligroso, que la vulnerabilidad nos hará daño, sin embargo los impulsos nos mantienen allí, al tanto de nuestra situación. Inevitable, así lo describes. Poderoso, así lo describo. Poco a poco nos dejamos llevar, la seguridad de sentir, el erotismo que brota de nuestra piel, el contacto que tanto nos ha hecho falta: no podemos evitarlo. Todo termina con sonrisas cómplices. La función terminó”

Hace un par de semanas concluí que no me gustan los riesgos, los puedo asumir con naturalidad, pero no me gustan, y lo afirmo comparándome con esa clase de personas que suelen decir “los riesgos me entusiasman” o cosas así. Quizá se deba a que soy aburrida. Yo defiendo mi postura, por terquedad e inercia.

Un compañero de la universidad me decía que sin los riesgos todo sería aburrido. Que ellos generan una sensación de felicidad y adrenalina que nada, absolutamente nada es capaz de generar. Yo le refuté diciendo que cuando las cosas son prohibidas (haciendo referencia a mi secreta situación amorosa actual) pueden ser emocionantes y pueden generarte muchas endorfinas. Él me vio extrañado, y decidimos cambiar de tema.

¿por qué un blog?

Noviembre 11, 2008

Estaba esperando el metro dirección Plaza Venezuela, cuando de repente recordé éste blog. Blog, blog, blog. Lo primero que me pregunté fue ¿para qué rayos tengo un blog?, ¿no es ridículo?, ¿a quién le importa mi vida?, porque de paso no es un blog cultural, o informativo, o gracioso, o siquiera entretenido… es un blog personal lleno de incomodidad, aburrimiento, anécdotas personales, inconformismo, en fin, tonterías. Y por más que pienso, ¿qué me impulsa a mantenerlo aquí latente?, como dije, dudo que a alguien le importa mi situación planetaria, así como dudo que alguien se sienta contento al leerme, es un blog anónimo al que a veces llegan algunas personas buscando en google “monólogo personal”, “picazón de estómago” o “subreal”.. será que quiero permanecer oculta tras la pantalla mientras escribo lo que nadie sabe de mi, lo que no puedo decir porque no tengo a quien decirlo.  Es un blog de quejas personales, eso es lo que es. Dá lo mismo mantenerlo abierto o cerrado, en verdad da lo mismo, lo único que sé es que necesito este espacio para quejarme, para ser invisible, realmente invisible.

Es que ni siquiera escribo aquí las cosas que me parecen realmente significativas: las injusticias de las carreras universitarias, los derechos animales, la izquierda política, la escritura surrealista, el arte, la cultura..

Pero bueno, aún tengo éste espacio para quejarme, para escribir cualquier cosa, para sonreir, para meditar, para teclear algo… no sé.

defectos

Noviembre 8, 2008

Soy una persona terca. Sumamente terca. Puedo meterme dentro de un círculo vicioso de discusiones sin sentido, solo por llevarle la contraria a la persona que me habla. Es un defecto que solo las personas muy cercanas a mi intimidad conocen, un defecto sumamente molesto, lo más absurdo es que da la casualidad que esas personas que han llegado a traspasar mis muros son también tercas, quizá es por eso que las discusiones suelen ser absurdas y llegan a un punto que carecen de sentido real.

Hoy una de esas personas me preguntó “¿por qué siempre me quieres llevar la contraria?”. No supe qué responder, después de pensar un rato me di cuenta que la respuesta era sencilla. Carezco de emociones reales, muchas veces las tengo que forzar para no sentir un vacío dentro de mí. La única razón que veo para generar esos conflictos que me suelen divertir bastante, es que son la única alternativa para sentir adrenalina, para que las orejas se me pongan rojas, o para sentir cualquier tipo de emoción disimulada.

¿Eso suena loco? ¿Suena dificil de entender? Por si las dudas, no le mencioné mi conclusión.

Un perro francés

Noviembre 5, 2008

Mi mejor amigo es mi perro. ¿Razones?. No las sé, me gusta que me reciba cuando llego a la casa con esos brincos exagerados y esos aullidos emocionantes, me encanta cuando me sonríe cuando despierto en las mañanas y su compañía me tranquiliza, puedo estar muy molesta, pero si juego unos minutos con él la amargura se me va y su cariño y respeto incondicional me transforma en una persona tolerante y alegre. Es mágico el efecto que una gran mascota puede tener en uno. Ellos no te juzgan, ni buscan tu compañía por razones egoístas, no te clasifican y no te hablan sin parar. Si quieres estar en silencio, solo se lo tienes que pedir. Lo más extraño del asunto es que ni siquiera es mi perro, tiene cinco años y lleva 3 años y medio conmigo, porque su dueño se tuvo que ir de viaje. Cuando su dueño regrese se lo tendré que devolver, como si fuese una propiedad o un objeto, cuando él representa mucho más que eso para mí.

Una señora anciana que vive en mi conjunto residencial siempre le habla en francés. Antes de ayer ella se le acercó, se agachó y le dijo algo en francés. Él la miró, se quedo serio, y unos segundos después le sonrió (moviendo su cola). Ella rió y dijo “entiende francés.. es un buen perro”.

Fíjate tú, mi mejor amigo sabe francés y yo no sabía o_o

noctámbula

Noviembre 2, 2008

Ella entró en la habitación. Era más oscura de lo que recordaba. Los sillones eran verdes mate, pero se encontraban debajo de unas sábanas opacas que les daba un aspecto bastante sucio. La mesa de madera estaba llena de polvo y la alfombra ahora era oscura, como el cielo de esa mañana. No dudó en dar un paso hacia delante. Una lágrima cayó de su rostro, pero ella no entendió de dónde salió. Repentinamente, las sombras empezaron a cambiar y la sumergieron en ese mundo lleno de lujuria y asco que tanto había evitado.