es lo contrario

Agosto 30, 2008

“Esto es una dictadura” dicen. “La cosa está terrible” insisten. No tienen juicio alguno, solo repiten, la presión mediática apunta hacia la psicología, el mundo ahora gira en torno a las opiniones externas. Nuestro país es hermoso. Quizás lo único que está terriblemente mal es que tenemos tanto dinero que no sabemos qué hacer con él, entonces lo invierten en negocios que no dan frutos o lo gastan todo de golpe: cualquier país sin conciencia social y con mucho dinero siempre estará abajo, así que ahora no depende de un presidente o un gobierno, ahora depende de las acciones y las responsabilidades individuales, hay que pensar en el otro, en el beneficio mutuo pero siendo iguales, no basándonos en la idea de que debemos tener diferentes clases sociales para ser algo. La violencia de nuestras calles no es nueva, la violencia se generó desde que nació el país, los robos, los secuestros, la manipulación y el aprovechamiento, no son nuevos. Ésto es un paraíso políticamente; lo único que hace pensar lo contrario es la mentalidad de personas amargadas que no aceptan que definitivamente la derecha extrema no estará más en el trono. Esas pertubaciones amargadas son las que nos llevan a la anarquía negativa, al desastre, al desabastecimiento, al abuso de poder y a la apatía total. ¿Paquetazo? “¿Usted lo leyó?” preguntas y responden que no. “¿De dónde sale su opinión entonces?”: “de la televisión” te responden. Mientras las personas sigan repitiendo, no tomen conciencia, sigan siendo irresponsables, se nieguen a desarrollar sus propias opiniones… entonces seguiremos en ésta miseria social, porque no es miseria económica, no es miseria política: es social, y mientras las mentes no evolucionen no iremos a ningún lado, seguiremos en éste círculo vicioso.

mi persona favorita

Agosto 29, 2008

Le regalé una lagartija seca que me conseguí en el pasillo de mi edificio la última vez que nos vimos, estaba seca y olía raro, pero sé que él aprecia ese tipo de cosas tanto como yo. Es la única persona a la que le podría regalar una lagartija muerta y saber que lo aprecia, que no me ve como alguien rara. Se la dí, sonrió y la guardó, y me dijo “mira, mi cepillo de dientes es verde, como tú”.  Nos preguntamos qué rayos haríamos, concluímos que lo mejor era comer helado, pues era la razón de la reunión improvisada. Luego de recorrer varios lugares, él compró dos helados a un señor heladero de la calle. Pagó por mí, no me gusta que paguen por mí. Decidimos sentarnos bajo un árbol, en un banco ubicado en la zona oscura de la plaza.  Su voz es débil, su personalidad fuerte, es inseguro pero yo no lo veo de esa forma. Aunque yo no hablo demasiado (y él tampoco) nos llevamos muy bien. Es usual que creemos diálogos fantasiosos llenos de incoherencias, contradicciones, absurdos y diversiones. Es la única persona con la que puedo hablar así, que no se aburre de eso y que además, estoy segura,  todo lo que dice es genuino. Incoherencias genuinas. Sí, porque hay gente tonta que trata de continuar tus diálogos incoherentes pero solo terminan imitando cualquier relato de Eduardo que leyeron por allí, y así es feo. No es contra Liendo, es contra los no-originales. Después de tres horas y media nos sentamos en unas escaleras solitarias, ambos estábamos somnolientos, a mi me dolía la cabeza (mucho). Me apoyé en mis rodillas y cerré los ojos por un instante, su mano acariciaba mi cabello y el dolor de cabeza se desvanecía, las cucarachas nos observaban y los colores de las personas del bingo eran patéticos. Pero fue un buen momento. Él no es humano, no lo es. En eso estamos de acuerdo ambos. Por más diferencias que tengamos estamos juntos en ésto. Es la única persona que después de tantos años aún tiene un poco de misterio, pero que conozco a fondo, tanto como él a mí. Es cierto apoyo entre tanta soledad, el que entiende qué significa “no me gusta la gente”, y el que está de acuerdo cuando digo que el mundo apesta y que nada tiene sentido. A pesar de que es la única persona por la que siento algo tan profundo, sé que no tenemos que pasar por demasiados ritos sociales para poder entendernos. Por eso es mi persona favorita.

absurdo

Agosto 27, 2008

“Yo no se si Dios existe, pero si existe yo se que no le va a molestar mi duda” (M. Benedetti)

Eso de que existe alguien superior que comprende nuestros sentimientos, que piensa en todos, que nos creó a su imágen, que nos tiene un lugar reservado en quien sabe donde… pues no, eso no lo creo. Creo en mí, en el destino incierto, en la naturaleza. Pero.. ¿dios? no, creo que solo es un invento de los humanos para no sentirse solos. Mucho menos creo en un dios que nos explica las respuestas de la vida, porque considero que es imposible acercarnos siquiera a encontrarle un significado absoluto a las cosas que nos rodean y a nuestra propia existencia, ya que para mí no existe ningún sentido. Pero puedo comprender que hay personas que creen en un Dios personal, muy diferente al descrito por las religiones. Sin embargo, me gusta creer en el destino, supongo que es  contradictorio… eso de no encontrarle sentido a la vida y que me guste creer que ésta me conlleva a algo. Pero en realidad es que creo que nacimos para algo, pero ese algo no tiene la más mínima importancia.

Me gusta pensar que si conozco a alguien es porque tiene cosas interesantes para ofrecerme para el futuro.  Si voy a algún sitio a alguna hora exacta y veo algún evento específico, entonces pienso que el destino me condujo a ese lugar para aprender algo. Quizás es mi visión de la vida versión positiva (sí, a veces suelo ser positiva, a pesar de que el blog es pesimista), trato de ver todo como una buena experiencia de aprendizaje. Quizás es solo eso y a mi me da por llamarlo destino. No lo sé.  El destino es incierto, creo que cada quien lo forja a su manera, y lo ve como quiere. Yo lo veo así, sin importancia pero entretenido. Sin importancia pero para aprender. O eso lo hace importante?.. en fin, supongo que uno tiene que pasar por todas estas etapas de preguntas, contradicciones y respuestas que no responden para formarse en un humano con ideales y así divertirse un poco.

“si tiene que pasar pasará”

Me gusta creer, pero al final no creo.

Me gusta vivir, pero al final no tiene sentido.

Me gusta dormir, pero al final despierto.

¿estrés?

Agosto 26, 2008

“Nada me estresa”, fue mi respuesta. No lo pensé demasiado. Al final, suelo ser mucho más relajada que las personas que me rodean. Tengo mi carácter, no lo niego, tengo mi humor y mis amarguras, pero mi estrés es casi nulo en situaciones alarmantes, de hecho el único momento en que siento estrés es cuando presento exámenes para los cuales no he estudiado nada: me estresa de sobremanera sentir que estoy perdiendo mi tiempo, me estresa no saber lo que hago y para qué lo hago. De resto… “nada me estresa”. ¿Será cierto?, ¿nada me estresa?… Definición: Situación que provoca tensión. ¿No tengo tensión?. La indiferencia suele absorverme, ¿cuántas veces mi jefa no se ha obstinado del trabajo y yo respondo con un simple “qué importa? hay cosas peores” con una leve y sincera sonrisa?, ¿la ansiedad me provoca estrés?, ¿mi constante insomnio es una prueba tangible de lo estresada que estoy? No lo creo, si es así que me lo digan por favor.

Entonces, en el almuerzo, mientras separaba de mi arroz y ensalada el pedazo de animal muerto que me sirvieron, la señora que lleva la contabilidad de la empresa me preguntó “¿te desestresaste con la semana de vacaciones?”, sin pensarlo le respondí: “yo no estaba estresada, así que no sé” subí un poco los hombros (ese típico gesto de indiferencia)… ella se rió, dijo “me has hecho reir”… era una risa sincera, no sarcástica, entonces agregó “así es como uno tiene que vivir, desestresado para poder tener unas vacaciones que más que un plan de despreocupación sea un plan de disfrute”. Estuve de acuerdo, pero no respondí nada, la carne del animal muerto en mi plato me daba asco. Mucho tiempo después dije “nada me estresa”. Quizás no me oyó. No me extrañaría, mi voz siempre pasa desapercibida, es un susurro, un susurro despreocupado y desestresado, diría ella.

¿En verdad así se debería vivir? ¿Cómo yo vivo?

¿Qué hay de mis insomnios?

¿Qué hay de mis vacíos?

¿Qué hay de mi indiferencia?

¿Qué hay de mi hipersensibilidad?

¿Qué hay de mis constantes silencios?

¿Qué hay de mi carácter explosivo?

¿Qué hay de mi intolerancia?

Despreocupación. ¿Así se debe vivir?

Indiferencia. ¿Así se debe vivir?

Frialdad, discapacidad emocional, miedos subconcientes, vida solitaria. ¿Así se debe vivir?

causa, no consecuencia

Agosto 24, 2008

Yo siempre suelo pensar que emocionalmente soy discapacitada.

A veces me río de ello, porque ¿a quién le importa mi incapacidad?.

A nadie, esa es la respuesta.

Estaba sentada en la sala del apartamento, junto con varias personas. Ellos reían, jugaban, tomaban fotos mientras yo estaba sentada en la silla con una sonrisa casi hipócrita, un vaso de agua, los pies cruzados. Me sentía ajena, los tres días anteriores de absoluta normalidad no contaban para mí, finalmente había llegado ese momento donde todo se destroza dentro de mí. La ansiedad empezó a manifestarse, la desesperación de no pertenecer, el aburrimiento de tratar de conformarme con formar parte de sus risas… todo junto me hacía daño.

Sin embargo, me alejé, me senté a pensar mientras miraba como la luna iluminaba el mar, a pensar mientras los murciélagos comían frutos de las palmeras, a pensar mientras de fondo oía las risas ajenas. No concluí nada, solo me calmé, disfruté de mi momento y las sonrisas internas volvieron a mí.

Siento que todo puede salir perfecto si me doy mi propio espacio, si exijo mi espacio. Puedo lidiar con grupos, puedo lidiar con humanos mientras eso no me quite la libertad de estar sola, de sentirme yo. La libertad de ser uno mismo.

especie humana

Agosto 22, 2008

Hay momentos en que me detengo en la calle y observo a los demás, y me siento confundida, molesta.. me parecen exagerados, falsos, egoístas. No sé si mi sentimiento llega a un extremo de morbo por ver al otro buscarse su propio daño, pero sí suelo sentir repulsión. En mi mente siempre surgen fantasías que implica la muerte de todos los que disfrutan haciendo daño, o que nos volvamos infertiles y nos extingamos.. no sé. Sin embargo, con los animales es totalmente lo contrario. Puedo estar caminando por la calle y entre un perro callejero y un humano callejero siento lástima es por el perro. Siento que los animales son las victimas más directas e inocentes de todos nuestros defectos y maldades… y eso no es bueno. En cambio los humanos se buscan su propia vida miserable llena de morbo y sadismo. Aunque repito, no estoy de acuerdo en implicarle daño intencional a otro, ni nada por el estilo.

fuera de ti está el resto

Agosto 19, 2008

Me fuí de vacaciones.

Una semana de naturaleza.

Hermosa naturaleza.

Cangrejo Ermitaño Psicodélico

Ondas

Morrocoy

frigorífico

Agosto 18, 2008

hay momentos en que siento cierta euforia, donde hay muchas cosas dentro de mí, siento cosquillas, me sudan las manos, camino más rápido, pero unos minutos después de ese inesperado momento de emociones me convierto en ésto que soy, alguien que le afectan tonterías, que se burla grotescamente de todos, que finge estar bien cuando está destrozada en muchas zonas de sí misma, rodeada por un mundo de contradicciones e indignaciones, arrollada por éstos lugares, anhelando momentos de placer y disfrute, traduciendo cada palabra a mi idioma, malgastando tiempo, pensando estupideces, el tiempo se me va, los pensamientos se me mueren, el aburrimiento forma parte de mí, nada tiene sentido, nada, todo es monotono, todo es ésto, solo ésto y más nada…

ficción: ajenos al cosmos

Agosto 16, 2008

Hace algún tiempo quise ser escritora. Por supuesto, abandoné la idea pues siempre escribo de lo mismo y me parecía un poco monótono. Cuando pensé en escribir un libro lo armé juntando todas mis ideas revueltas, anoté por cuántos capítulos iba a estar dividido, cómo se llamarían dicho capítulos y cuál serían sus ideas centrales. El papel donde anoté todo eso al final desapareció, lo mantuve guardado mucho tiempo, lo utilicé para hacer otros apuntes, lo guardé en alguna gaveta y quién sabe qué le pasó.

Mi libro iba a tratar sobre extraterrestres. Estoy harta de que siempre los vean como algo lejano, humanoide y científico. Primero: si existen los extraterrestres dudo que tengan nuestra inteligencia de querer hacer experimentos y procrearse para ser felices; segundo: si fisicamente son como los humanos pues qué asco, detesto todo ese egocentrismo de asegurar que se parecen a nosotros, ¿por qué no se pueden parecer a algunos insectos?; tercero: ¿quién dijo que no tienen espías? ellos no necesitan venir a nuestro planeta si los tienen.

Entonces la idea principal de mi libro (obviamente de ficción) sería la manera en que siglos tras siglos hemos sido investigados por extraterrestres a través de espías para así destruir a los humanos, colonizar al planeta y usarlo como un hogar de desarrollo alienígena. juju..

No me iba a centrar en el aspecto físico de los extras. Pero sí me iba a enfocar el modo en que nos espían, y hubiese sido a través de los insectos. Los insectos son cámaras que transmiten al espacio exterior nuestros movimientos, nuestros pensamientos, nuestros sentimientos, nuestros avances, nuetras culturas, nuestras guerras; algunos insectos fueron diseñados para destruirnos a través de nuestro débil sistema inmunológico. También escribiría sobre la invasión que tendría lugar dentro de 37 años, además de algunos espías extras con similitud humana pero que tienen personalidades destacadas y perfectas.-

En fin, ojalá nadie escriba nunca un libro así; y ojalá pueda escribirlo. Me gustaría escribirlo en aquella étapa donde ya esté demasiado vieja para el trabajo y demasiado jóven para la extinción. Cuando sea una anciana inteligente y solitaria con animales callejeros en el patio de su casa en las montañas.

Cada día pienso en un mundo utópico donde nadie actúe según manuales y etiquetas, donde uno pueda ser uno sin que a nadie más le importe. A mi me cuesta comprender todo eso también, muchas veces me encuentro sumergida en esos mundos de comportamientos “normales” y me siento como un extraterrestre que fue abandonado en éste planeta. Desde la vestimenta hasta las conversaciones aburren. Yo no tengo ningún problema en integrarme ante éstas cosas, lo único es que NO QUIERO hacerlo: no doy casi opiniones, no hablo de mí, no hablo de mi vida, me limito a oirlos mientras hablan, a veces sonrío… creo que solo soy amable, y a pesar de eso siempre me llaman antipática y super callada. Cosa que no me importa. Muchísimas son las veces en que me detengo en la calle, en cualquier lado, y me quedo viendo a las personas, me siento ajena, no pertenezco, quiero ser invisible, que no me miren, que no me hablen. No entiendo como hay gente que no le preocupa nada más allá de seguir sus estúpidos manuales sociales, no entiendo como nadie se plantea ser diferente o por lo menos analizar por qué son cómo son y por qué hacen lo que hacen. A mi me fastidian en extremo los extrovertidos, los que llaman la atención, que tratan de entenderte calificándote con ofensas y haciendo bromas pesadas (bastante fuera de lugar). No soporto a los que piensan que eres sólo tímido, solo un tonto. Lo que no saben es que detrás de esa persona callada, introvertida, inexpresiva muchas veces, hay alguien asqueada por su conducta, que es diferente a eso, que es inconformista, que tiene una óptima y clara inteligencia, que puede llegar a ser feliz sin necesidad de depender de otros, que puede superar todas aquellas debilidades del mundo humano (debilidades que generalmente son consideradas como fortalezas en ésta sociedad tan patética).

pensando

Agosto 14, 2008

(…) Tengo muchas cosas en la cabeza. Todo este post está centrado en algo. Pero no lo mencionaré. No hace falta. Son solo reflexiones arbitrarias.

Aquella jóven callada, calmada, reservada, tranquila, pacífica, tolerante, tímida, inteligente, amable.. en realidad era la máscara de una persona apática y misántropa, destinada a ser desdichada. Una persona inconforme que no necesitaba de nadie.

¿eso está bien?

Siempre he creído que nadie tiene derecho a irrespetarme en ningún sentido, tampoco a juzgar mis ideas por más controversiales que sean. Toda mi vida he pensado que soy la persona más cuerda del mundo, que los locos son todos los demás. He llegado a creer en serio que vengo de otro planeta por lo buena que soy, que las costumbres sociales de éste planeta son mediocres para lo que soy. Hasta he creído que soy una persona centrada, con valores concretos y que los humanos no merecen el trato personal conmigo.

Al mismo tiempo no me importa estar sola, desde hace muchísimos años me autodenomino “asocial” en todo el aspecto de la palabra, soy fría e inexpresiva, mi hipersensibilidad interior me conlleva a pasar molestias, ansiedad e impotencias. No hablo de mí y pocas son las veces que permito que alguien conozca mis pensamientos privados. Detesto las conversaciones superficiales, las fiestas, las reuniones. Siempre me mantengo al borde del abismo, alejada de todos, manteniendo cerca solo a las personas que conozco desde hace muchos años y a las cuales les tengo respeto y hasta cariño. No me interesa casi nada, mi principal característica es la indiferencia. No quiero hacerle daño a nadie, tampoco quiero que alguien me haga daño. No quiero sacrificar a nadie, ni que me sacrifiquen. Quiero tranquilidad, aceptación, felicidad. No entiendo muchas cosas. Me cuesta entender.

Muchas veces siento que mi vida no tiene sentido, que las normas sociales estorban. Justo antes de ayer estaba esperando mi turno en un banco para solicitar una trajeta de crédito y me vi agobiada por estos pensamientos. Tanto papeleo, dinero aquí o allá, clonaciones, estafas, carnet de identificación, vestirse así porque de la otra forma es inaceptable, peinarse, sonreír, hablar con el de al lado, anotarse en la lista para esperar el turno, fotocopias, todo cierra a ciertas horas, contestar el celular… bla bla bla bla bla bla. Todo en ésta vida es un maldito manual, todo es un maldito permiso del estado, todo, absolutamente todo. No puedes vivir bien siendo un anónimo, tus datos aquí y tus datos allá. Estoy harta de todo eso. Quiero vivir tranquila, sin ser adulta haciendo mandados, quiero sonreir, mojarme bajo la lluvia cuando quiera, dormir cuando quiera… pero no puedo, todo es normas y manuales, y si no los cumples, ay! pobre de ti!

Espero que por lo menos éste blog pueda permanecer anónimo y ser feliz de esa forma, sin seguir demasiados manuales..

introspección

Agosto 10, 2008

En éstos días estuve molesta conmigo por razones emocionales. Creo que soy muy exigente conmigo, que a veces me obligo a no sentir, y creo que eso es algo bastante negativo, porque por mucho que hablo de lo única y honesta que soy conmigo, a veces creo que no lo soy, es decir, soy honesta respecto a mis exigencias personales, pero a veces siento que me amarro tanto a mí misma que dejo de ser espontánea emocionalmente. Me gusta alguien, eso es todo, por eso el pequeño discurso de contradicción y deshonestidad. Desde hace años estoy metida en ese mundo débil y exraño de juegos humanos, siempre quiero salirme de allí, termino negando todo, convenciendome a mi misma que no siento nada, que no vale la pena, que no me importa, pero de repente, pasa algo y termino contradiciendome, sintiendo cosas por ese ser humano atrayente. A veces pienso que la mejor forma de escapar de los sentimientos es siendo primitivo: sexo y listo. Pero no me gusta mucho la intimidad, me cohibe. Yo lo veía como algo muy platónico (como siempre hago) pero me está dando señales y mensajes extraños. Por eso mi molestia, aunque tengo que admitir que me emociona un poco.

Cuando no te importa casi nadie el cerebro se hace más vulnerable con personas inteligentes, atractivas e interesadas en conocerte. Aunque odio admitirlo, tengo esa primitividad en mí, y a veces me canso de oclutarlo, de contradecirme, de decir que no, cuando definitvamente quiero algo con esa persona. Cuando definitivamente fantaseo con él. No sé por qué lo considero débil o negativo, eso de tener relaciones personales con tendencias románticas, pero debería darme cuenta que formo parte de éste mundo, que así se sobrevive, y que hablar con otra persona que te entiende puede llegar a ser muy entretenido. Por eso decidí que si se presenta una oportunidad concreta la aprovecharé.

Creo que tengo que aprender a relajarme, a vivir un poco más. Aprender a no molestarme cuando me gusta alguien, a aprender que si alguien me gusta no es por debilidad, ni por miedo (como es el caso de la mayoría de las personas), sino porque disfruto la parte intelectual y física. El ser humano es mucho más simple de lo que creo. Debo aprender a disfrutar esos pequeños momentos de euforia, ya que en mi vida son casi nulos.

convivencia

Agosto 9, 2008

Si tuviese la oportunidad de nacer en completa soledad, de encontrarme creciendo en una sociedad primitiva, sin influencias de ningún tipo, sin obligaciones sociales, sin destrucción humana, ¿qué sería yo? ¿en qué creería?. Casi nadie es original, todos son como son porque nacieron en un entorno influyente que te lava el cerebro para que puedras formar parte de la especie y ser explotado intelectual, física y emocionalmente sin darte cuenta. Yo no elegí nacer en una ciudad, odio las ciudades, pero he aprendido a aceptarla, incluso hasta a darle halagos solo porque estoy infectada con la influencia externa. Muchas veces me quejo del conformismo, pero no sé, creo que al final todos somos conformistas, hasta las personas como yo, las que critican todo lo referente al conformismo humano. Me gustaría ser libre y feliz, no estar amarrada a éste sistema social donde el que tiene más dinero es mejor, donde un empleo te define lo que eres, donde una universidad costosa te da prestigio social o donde las drogas son la única vía de escape a la tortura emocional de las grandes masas. Pero ¿cómo escapar?, si no tengo cómo ni dónde.

Alguna vez tuve 14 años y escribí esto:

La desesperación de sentir que vivo sin sentido, de saber que vivo sin razón, de sentir que no siento, de sentir que existo viviendo pero sin vivir. Estoy rodeada de tanta gente, quién sabe por qué rayos están aquí, cada día aparece alguien, me saluda y yo me quedo extrañada preguntandome qué quiere y qué hace aquí. Todos los días deseo salir de esre encierro que me harta, oigo los gritos desesperanzados que me hunden, sintiendo nada, huyendo de algo, librándome de algo, siendo, existiendo, siendo algo que no me gusta, harta del mundo, harta de las palabras dichas, harta de las risas, de las voces, de no sentir o sentir.

Silenciosas voces contradcitorias dentro de mí.

Cosquilleos intensos que me carcomen mientras camino.

Preocupaciones hipócritas, voces de mierda.

Comete tu verso, tragate tu voz, come tu todo, yo no quiero nada si no me darás nada, nada querré, nada aceptaré, todo lo odiaré, todo lo escupiré, todo lo rechazaré y tú comerás de ésto, de los desperdicios del mundo; me asquea tu mente, me asquean tus compromisos que me hacen pensar para luego negar, que me hacen ser para luego caer, y así pasa con todo, con los gestos, con la indiferencia y así se me va formando la vida, aturdiendome.

Me aburre estar aquí, sentada, viendo como nada pasa a formar parte de nada, viendo como los minutos y los segundos transcurren lentamente, como si nada, mientras secuestran un par de pensamientos torturados y mentirosos que me invaden. Veo que no hay razones ni excusas. Siento que existo sin vivir, que todo es rutina y engaño, que cada día que pasa y vuelve es igual al de ayer. Cada día es malditamente rutinario, nada cambia. O todo cambia, menos yo. Estoy atrapada aquí. Inmóvil.

Pierdo mi absurdo tiempo pensando en la locura humana, dedico momentos individualistas a un par de personas que no sé si piensen en mí cómo pienso en ellas (lo más probable es que no lo hagan). Me pierdo en mi asqueroso ego, en ésta agonía eterna de vivir sin vivir, y me refugio en esta inagotable y pertubadora ansiedad que me invade, que me consume.